Evolución del concepto de RSC

26 Mar

El concepto de la RSE ha tenido una historia larga y diversa en la literatura. Sociedad y negocios, gestión de cuestiones sociales, ecología de las decisiones, gestión de los stakeholders (grupos de interés o actores sociales), auditoría social, políticas públicas y de negocios, gobierno corporativo, ciudadanía corporativa, desarrollo sostenible, son algunos de los conceptos utilizados para describir el fenómeno de la responsabilidad social empresarial. A continuación expondré brevemente  la evolución del concepto de RSC desde la década de los 50, momento de inicio del uso del concepto de RSE de la “era moderna”, hasta la década de los 90.

La primera definición que encontramos es la de Bowen, quien comenta que la RSE “se refiere a la obligación del gestor para proponer esas políticas, realizar esas acciones o seguir esas líneas de acción que son deseables en términos de objetivos y valores de nuestra sociedad“. A juicio de Carroll, ésta es la primera definición del concepto de RSE y Bowen el padre de su definición moderna.

Durante los años 60 el debate sobre la definición de la RSE creció ampliamente.  Se apunto la importancia de una buena gestión empresarial, y destacó el autor Keith Davis, que apuntó que las decisiones del empresario deben ir más allá de la búsqueda de resultados operativos y económicos, y aportó la importancia de la RSE para conseguir la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, idea que se desarrolló en las siguientes décadas.

En la década de los 70 es destacable que ya se habla de distintos tipos de responsabilidades, y distintos tipos de actores (empleados, proveedores, accionistas, comunidades locales…). En esta década, considero básico la declaración del ‘Comité para el Desarrollo Económico’ (CED), de los Estados Unidos, así como también es importante en esta época la aportación del mismo Carroll: “La RSE abarca las expectativas económica, legal, ética y discrecional, que la sociedad tiene de las organizaciones en un momento dado”, aclarando y acotando las responsabilidades de las organizaciones.

Durante las siguientes dos décadas,  los 80 y los 90,  los autores se centraron más en el cómo aplicar y medir la RSE, en cuanto a indicadores, buenas prácticas, etc.;  y se iniciaron investigaciones en este sentido. También es importante señalar que aparecieron temas relacionados con la RSE, como la teoría de los stakeholders, el concepto de ciudadanía corporativa [i] (el Pacto Mundial de Naciones Unidas es el mejor ejemplo real), marketing responsable, etc.  Fue en esos momentos cuando Carroll presentó su propuesta  de RSE en  “The pyramid of Corporate Social Reponsability: Toward the moral management of oraganizational stakeholders”,  que define cada una de las responsabilidades en ella incluidas: Responsabilidad económica,  Responsabilidad legal, Responsabilidad ética y responsabilidad discrecional (altruismo-filantropía), que viene a decir que los directores deben esforzarse por obtener un beneficio, obedecer la ley, ser éticos, y ser buenos ciudadanos corporativos.

Para finalizar, considero que en la ya segunda década del siglo XXI, se debería seguir trabajando en la definición de las estrategias de RSC que pueden ser instrumentos eficaces para impulsar el camino hacia una empresa mejor (en calidad, eficiencia y competitividad); pero también en su dimensión moral, dado que éstas contribuyen a que la empresa desempeñe un papel más constructivo y positivo en su entorno social, y en la contribución de la empresa al bienestar y al desarrollo de la sociedad. Por ello, el desarrollo y apoyo de tales estrategias debería ser un objetivo prioritario de la política económica también de los gobiernos, aún más en tiempos de crisis económica, tal como recogen las conclusiones del informe “balance en materia de responsabilidad social de las empresas 2010” [ii]; teniendo todos bien presente que la reflexión sobre la evolución del concepto de RSC nos conduce inevitablemente a una reflexión más general sobre el proyecto de sociedad al que, empresas, ciudadanos y gobernantes, todos,   aspiramos. Este es el gran reto. Y la RSE una gran oportunidad y herramienta. Entre los empresarios la visión del futuro del desarrollo de la RSE es optimista, tal y como se indica por ejemplo en las conclusiones de la Red Forum Empresa 2009 [iii] a nivel latinoamericano. Para muchas ONGs, aun aceptando un panorama decepcionante, también el futuro parece positivo, según el informe “OCDE. 10 años después”[iv], donde se remarca que sus directrices podrían compensar parcialmente los vacíos que la globalización genera en materia de gobernabilidad a nivel mundial. Todo un rayo de esperanza.


[i] Global Compact de Naciones Unidas. http://www.unglobalcompact.org.

[ii] Informe “Balance en materia de responsabilidad social de las empresas (RSE) 2010”. Ministerio de Trabajo y inmigración. Gobierno de España. http://www.mtin.es.

[iii] El estado de la Responsabilidad Social Empresarial bajo la mirada de ejecutivos de empresas de Latinoamérica. Forum Empresa 2009. www.empresa.org.

[iv] 10 años después: Evaluando el aporte de las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales a la conducta empresaria responsable. OECD Watch, www.oecdwatch.org.

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